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Postulador

POSTULADOR DE LA CAUSA DE BEATIFICACIÓN Y CANONIZACIÓN DEL SIERVO DE DIOS BALTASAR PARDAL VIDAL

El actual Postulador de la Causa del Fundador de las Escuelas de “La Grande Obra de Atocha” y del Instituto Secular “Hijas de la Natividad de María”, es el Sacerdote gallego Mons. Francisco Javier Froján Madero.

Natural de Caldas de Reyes, donde nació en 1953. Biólogo y Doctor en Teología. Se ordenó Sacerdote en la Diócesis de Santiago de Compostela. Fue Delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor del Seminario Menor de la Asunción de Santiago.

Desde el año 1999 trabaja en la Secretaría de Estado del Vaticano, como encargado de las relaciones con los Estados.

Sirva esta brevísima introducción del Postulador para dar a conocer, a continuación, la Homilía pronunciada por Mons. Froján, el día 30 de Agosto de 2011, Aniversario de la Inauguración de La Grande Obra de Atocha en el Barrio que lleva su nombre (Barrio de Atocha), en el año 1923, día en que se hizo “realidad” el “sueño de Don Baltasar” y por el que tanto luchó y por el que entregó toda su vida. En este día, las Hijas de la Natividad de María, suelen hacer sus Votos de Consagración a Dios en el Instituto. Este año, celebró los 25 años de su Consagración Perpetua, la Directora del Colegio de La Coruña: María Celsa Boquete Fuentes. En Venezuela, también hizo sus Primeros Votos la joven Gilda Jaramillo y los renovaron: Jakeline Farfán y Nahyrbell Osorio. Otras dos jóvenes: Janela y Dayana dieron comienzo a su período de Formación.

Todo esto discurrió dentro del Año del Centenario de Ordenación Sacerdotal de nuestro Fundador, el Siervo de Dios Baltasar Pardal Vidal.

Damos gracias a Dios por el regalo de la vida, obra y ejemplo de su Siervo Baltasar y damos también las gracias a Mons. Froján por todo su trabajo al frente de esta Causa y por su presencia en esta Solemnidad de La Grande Obra de Atocha.

Estamos a punto de finalizar este Centenario, y nos disponemos a celebrarlo con toda la Solemnidad posible. Pero continuaremos con la Celebración del 125 aniversario de su Nacimiento.

Pedimos a todos, oren al Señor para que nos conceda el milagro que falta para que su Beatificación sea pronto una realidad 

 


HOMILÍA DE MONS. FRANCISCO J. FROJÁN MADERO EL 30 DE AGOSTO DE 2011

Don Baltasar Pardal Vidal
Eucaristía y emergencia educativa
 EL_POSTULADOR

Queridas Hijas de la Natividad, Sacerdotes,

Miembros de las distintas comunidades religiosas, 

 Amigos y amigas de La Grande Obra de Atocha:

 Agradezco vivamente la invitación que la Srta. María Pulleiro, Directora General del Instituto Secular de las Hijas de la Natividad de María me ha cursado, en nombre de todas sus Hermanas, para presidir esta celebración del Aniversario
de la Inauguración de La Grande Obra de Atocha, acaecida en el ya lejano 1923. Si bien lo ha hecho por mi condición de Postulador de la Causa de Beatificación y Canonización de su Fundador, don Baltasar Pardal Vidal, yo me encuentro aquí, además, por otras dos razones fundamentales: primero para expresarles mi cercanía espiritual y mi afecto, siempre vivo desde cuando, a mi paso por el Seminario, las he conocido. El ejemplo, silencioso y humilde, de tantas Hijas de la Natividad, -algunas nos acompañan ya desde el cielo-, ha sido motivo de gracia en mi vida. En segundo lugar por mi admiración al sacerdote condiocesano, don Baltasar.

Festejamos este día, el más importante del Instituto, en el que muchas de Ustedes recuerdan también su Profesión y Votos Perpetuos, de la mejor manera que se puede hacer: con la celebración de la Eucaristía.

La Eucaristía fue uno de los centros neurálgicos de la vida de don Baltasar. Sus coloquios espirituales, profundos, afectivos y fértiles, le permitían un encuentro personal e íntimo con Jesucristo, del que derivaban todos sus deseos y pensamientos.

 Este amor eucarístico que, juntamente con la devoción a María, ha impregnado todo su quehacer pastoral, lo llevó a trabajar incansablemente para acercar las almas al manantial mismo de la gracia, especialmente las de aquel grupo incipiente de jóvenes en el cual fundamentaría y daría continuidad a su Obra. Y también las de los niños de Atocha, por entonces un barrio marginal de esta ciudad de La Coruña, de modo que descubriendo a Cristo en la Eucaristía, hablando con Él y escuchándole, se multiplicasen después en actos de caridad fraterna.

Su amor a los niños, a los pobres, y su preocupación por regenerar a la mujer y promoverla socialmente, le llevó a ejercer la caridad en grado heroico, procurando satisfacer sus necesidades materiales esenciales, desarrollar su intelecto y de ese modo llevarlos a Dios. Así consta en las actas de la Relatio et Vota Congressus peculiaris super Vírtutibus, del 6 de noviembre del 2006.


De todas sus numerosas virtudes, en algunas ocasiones no bien acogidas o valoradas por sus contemporáneos, quiero subrayar una que me parece esencial y de total actualidad: su ingente actividad catequética.

En su propuesta educativa, cristología y antropología constituían los puntos de referencia. Don Baltasar, colocó en el centro de sus planes formativos a Cristo Eucaristía, para promover, a través de la educación, el desarrollo humano integral.

Queridas Hijas de la Natividad, la Eucaristía y también la Virgen María, los dos grandes amores de Don Baltasar, han de seguir impregnando todas sus vidas y su quehacer en este apasionante momento histórico que estamos viviendo.

Los grandes interrogantes que surgen en el interior de los jóvenes de hoy, de sus alumnos y alumnas, al igual que las expectativas y los desafíos que se perfilan en su futuro, necesitan una adecuada respuesta educativa. Vivimos tiempos en el que la educación se ha convertido en una "gran emergencia". Un desafío en el que es necesario afrontar tres grandes cuestiones hoy ampliamente difundidas: el nihilismo, el relativismo y la ausencia de Dios. Para muchas personas, la trasgresión, la droga o el alcohol son las vías de fuga de un vacío interior, de un nihilismo -ausencia de valores y de creencias- que corroe silenciosamente el corazón humano. A su vez, la “dictadura del relativismo" desorienta a muchos de nuestros jóvenes, inseguros de que haya certezas o de que algo pueda considerarse claramente como bueno o como malo. En tercer lugar, el debilitamiento de la confianza en la fe o a considerar la fe como un hecho privado, Sin ninguna referencia a la vida social.