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Noticias 2014
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PONENCIA DE D. CARLOS GARCÍA CORTÉS EN A CORUÑA Y SANTIAGO

    CÁTEDRA "BALTASAR PARDAL", ITC.

Jornadas anuales 2014

La Coruña y Santiago, 6 y 20 de marzo de 2014

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"ESPÍRITU MISIONERO DE DON BALTASAR"

 1. Introducción

         A la hora de desarrollar un tema tan amplio y al mismo tiempo tan específico, se me ofrecían varias posibilidades:

  Tratarlo genéricamente, dada su amplitud, sin aterrizar en conclusiones que se proyectaran en hechos o actitudes derivadas de él, sin pasar de una exposición más o menos teórica.

         - Hacerlo ciñéndome a la época de Baltasar Pardal, mediante un estudio histórico, limitándolo a su mentalidad y actuación institucional sobre el tema, especialmente en la etapa 1954-1963, cuando fue delegado de Misiones para la zona coruñesa.

         Estudiarlo comparativamente con la nueva concepción que hay del tema tras aprobarse el decreto “Ad gentes”, y con la nueva mentalidad eclesiológica derivada del concilio Vaticano II, buscando compaginar con ellas las ideas y actuaciones de Baltasar Pardal sobre las misiones.Pero ninguna de esas posibilidades me parecía suficiente, a medio siglo de la muerte de Baltasar Pardal y la clausura del Concilio, para tratar hoy el tema, tan amplio y tan preciso. A no ser que se acertara a relacionar correctamente el pasado vivido por Baltasar Pardal y su carisma, con el hoy de la Iglesia en misión, así como la proyección a que ese carisma ha llevado a La Grande Obra y las Hijas de la Natividad.

        2.    El “espíritu” y la “obra” misionera de Baltasar Pardal entre el contexto eclesial de su época y el Vaticano II

      El pensamiento ideológico y eclesial de Baltasar Pardal, que conformarían su mentalidad, y en consecuencia su espíritu misionero, se nutrió de dos elementos: la formación recibida en la universidad pontificia de Santiago (estudios humanísticos, filosóficos, teológicos y canónicos durante los años 1900-1912), siguiendo las pautas generales de los papas León XIII y Pío X, bastante contradictorios y siempre complementarios; y su formación autodidacta, en directa relación con los movimientos innovadores surgidos en la España de las décadas de 1920 a 1950, bajo las directrices de papas tan cualificados como Benedicto XV, Pío XI y Pío XII, que desembocaron –y en mayor o menor medida se integran- en el concilio Vaticano II (1962-65)), a cuyo comienzo aconteció la muerte de Baltasar Pardal.

       Sin referirnos aquí  a algunos de esos movimientos eclesiales (catequético, litúrgico, apostólico, laical, pastoral) que tanto contribuyeron a forjar su personalidad sacerdotal, nos centramos exclusivamente en el movimiento misionero: las “Misiones”, como éste se denominaba y vivía entonces en España, sobre todo tras la implantación de las Obras Misionales Pontificias, que en los tiempos anteriores al Concilio se habían proyectado a todas las facetas de la vida católica española. No desciendo a detallarlas y describirlas, porque pienso que ilustraremos más el tema partiendo del impulso y la obra realizada por una persona clave para la extraordinaria difusión que tuvo el tema misionero en nuestro país.