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Noticias 2014
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       Proyección misionera a través de las Hijas de la Natividad

        Después de expandirse la grande Obra en otros centros académicos fuera de la ciudad coruñesa (Puentedeume, Betanzos, Arzúa) y la labor de las Hijas de la Natividad en otras localidades y diversificando sus acciones apostólicas, el Instituto –dirigido por su fundador todavía- comenzó a partir de 1955 un movimiento de proyección misionera en diversos países latinoamericanos, que sigue hoy en expansión tras superar ya la docena de fundaciones.

      En vida de Baltasar Pardal, el Instituto estableció comunidades en Uruguay (en diversos puntos de Montevideo y en Rivera), así como en Venezuela (también en varios espacios de la capital Caracas, así como en San Félix-Estado Bolívar y Caucagua-Estado Miranda). Tras la muerte del fundador, el movimiento misionero del Instituto continuó adelante, completando algunas de las fundaciones en los dos citados países, y estableciéndose además en Argentina (en Buenos Aires y Margarita Belén-Provincia de El Chaco) y México (San francisco de Campeche-Estado de Campeche). Estos días se está instalando también la primera comunidad en Perú.

          Además de la presencia del Instituto de las Hijas de la Natividad en nuevos países y lugares, igual que en España, su actuación se ha diversificado pastoralmente en obras parroquiales, catequéticas, escolares, de proyección social, apostolado de la muer, sectores marginados, etc., además de haber puesto en marcha un centro vocacional para extender su propio carisma.

      4.    Un carisma como el de Baltasar Pardal multiplica la acción social

“      Los carismas, tantos los extraordinarios como los ordinarios y comunes, hay que recibirlos con agradecimiento y alegría, pues son muy útiles y apropiados a las necesidades de la Iglesia. Los dones extraordinarios, sin embargo, no hay que pedirlos temerariamente ni hay que esperar imprudentemente de ellos los frutos de los trabajos apostólicos. El juicio acerca de la autenticidad y la regulación de su ejercicio pertenece a los que dirigen la Iglesia. A ellos compete sobre todo no apagar el Espíritu, sino examinarlo todo y quedarse con lo bueno” (1 TES 5, 12-21), (Constitución sobre la Iglesia, 12).

      El carisma de Baltasar pardal, reconocido como tal por la Iglesia, especialmente en la aprobación del Instituto Secular Hijas de la Natividad de María, tanto a nivel diocesano (1951) como universal (1977), ha sido también revalidado, en cierto modo, por su declaración como Venerable en el proceso de canonización (2012), reconociendo en la suya una vida apostólica adornada de virtudes heroicas. Todo ello parece señalarlo como un camino aconsejable de seguimiento evangélico en orden a la santificación personal, que aconseja la expansión de ese carisma a nivel eclesial, en la doble dimensión ya comentada: Apostolado seglar-Catequesis y Actividad misionera.

      Las personalidades eclesiales de la talla eclesial de Baltasar Pardal pueden parecer que presentan al mismo tiempo diversas facetas en cada una de sus características: católicos, ecuménicos, misioneros; catequistas, pedagogos, educadores, teólogos; de la acción catequética; sacerdotes diocesanos y fundadores. Es su manera de expresar su FE en la Iglesia, que es una, santa y católica, precisamente por ser apostólica, en acertada expresión del P. Congar.