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Noticias 2014
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30 DE AGOSTO DE 2014 - A CORUÑA - ESPAÑA

ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE "LA GRANDE OBRA DE ATOCHA" -
PROFESIÓN PERPETUA DE "ROCÍO NOVO BAAMONDE" Y BODAS DE ORO
DE CONSAGRACIÓN A DIOS DE "CARMEN MATO LÓPEZ" - A CORUÑA-ESPAÑA
                           
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HOMILÍA DEL SR. ARZOBISPO DEL DÍA 30 DE AGOSTO DE 2014




VIDEO EUCARISTÍA: https://youtu.be/t5Ow5PBu6nM

MESA COMPARTIDA CON ALEGRÍA Y FRATERNIDAD

VIDEO DE LA COMIDA FRATERNA:· https://youtu.be/tJAtNu1YrEU



 


CARTEL_NOVENA_ATOCHA_2014

 


CELEBRACIONES_EN_LA_GRANDE_OBRA_DE_ATOCHA

 


CÁTEDRA UPSA- CEDIS  IGLESIA, SECULARIDAD, CONSAGRACIÓN

  El sábado día 21 de junio de 2014, tuvo lugar en Madrid- España, la JORNADA DE FORMACIÓN DE 2014, DE CEDIS (Conferencia Española de Institutos Seculares).

En esta JORNADA -entre otras muchas actividades- se presentaron la Vida y Obra de los seis Fundadores/as más antiguos: nacidos en la primera mitad del s.XX.

 

Entre estos Fundadores se halla el del I. S. Hijas de la Natividad de María, y allí nos hicimos presentes con un breve VIDEO SOBRE EL VENERABLE BALTASAR PARDAL VIDAL, breve porque se nos pidió que sintetizáramos en doce minutos para que pudieran tener cabida en la JORNADA las Figuras de los seis que le correspondía.

El fruto del trabajo de una Comisión nombrada por la Directora General, cristalizó en el video que aquí os ofrecemos.

Pedimos que todos nos unamos en la oración para pedir al Señor nos conceda pronto el 'milagro' que se requiere para poder proclamar BEATO al Venerable Baltasar .

Para ver el video, pincha el enlace que va a continuación.

http://youtu.be/pSpRTzTwj5o?list=PL2tZp0xzXn-UmPCM7Zfh0TIkxmcFWaioI


PRESENTACIÓN DE UN NUEVO LIBRO SOBRE DON BALTASAR

ACTO_P._LIBRO

 

CORTES

LIBROS_CORTES



JORNADAS SOBRE DON BALTASAR - MARZO 2014  

"EL ESPÍRITU MISIONERO DE DON BALTASAR" POR D. CARLOS GARCÍA CORTÉS

BUSTO_DON_BALTASAR

JORNADA_SANTIAGO_2014


 


PONENCIA DE D. CARLOS GARCÍA CORTÉS EN A CORUÑA Y SANTIAGO

    CÁTEDRA "BALTASAR PARDAL", ITC.

Jornadas anuales 2014

La Coruña y Santiago, 6 y 20 de marzo de 2014

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"ESPÍRITU MISIONERO DE DON BALTASAR"

 1. Introducción

         A la hora de desarrollar un tema tan amplio y al mismo tiempo tan específico, se me ofrecían varias posibilidades:

  Tratarlo genéricamente, dada su amplitud, sin aterrizar en conclusiones que se proyectaran en hechos o actitudes derivadas de él, sin pasar de una exposición más o menos teórica.

         - Hacerlo ciñéndome a la época de Baltasar Pardal, mediante un estudio histórico, limitándolo a su mentalidad y actuación institucional sobre el tema, especialmente en la etapa 1954-1963, cuando fue delegado de Misiones para la zona coruñesa.

         Estudiarlo comparativamente con la nueva concepción que hay del tema tras aprobarse el decreto “Ad gentes”, y con la nueva mentalidad eclesiológica derivada del concilio Vaticano II, buscando compaginar con ellas las ideas y actuaciones de Baltasar Pardal sobre las misiones.Pero ninguna de esas posibilidades me parecía suficiente, a medio siglo de la muerte de Baltasar Pardal y la clausura del Concilio, para tratar hoy el tema, tan amplio y tan preciso. A no ser que se acertara a relacionar correctamente el pasado vivido por Baltasar Pardal y su carisma, con el hoy de la Iglesia en misión, así como la proyección a que ese carisma ha llevado a La Grande Obra y las Hijas de la Natividad.

        2.    El “espíritu” y la “obra” misionera de Baltasar Pardal entre el contexto eclesial de su época y el Vaticano II

      El pensamiento ideológico y eclesial de Baltasar Pardal, que conformarían su mentalidad, y en consecuencia su espíritu misionero, se nutrió de dos elementos: la formación recibida en la universidad pontificia de Santiago (estudios humanísticos, filosóficos, teológicos y canónicos durante los años 1900-1912), siguiendo las pautas generales de los papas León XIII y Pío X, bastante contradictorios y siempre complementarios; y su formación autodidacta, en directa relación con los movimientos innovadores surgidos en la España de las décadas de 1920 a 1950, bajo las directrices de papas tan cualificados como Benedicto XV, Pío XI y Pío XII, que desembocaron –y en mayor o menor medida se integran- en el concilio Vaticano II (1962-65)), a cuyo comienzo aconteció la muerte de Baltasar Pardal.

       Sin referirnos aquí  a algunos de esos movimientos eclesiales (catequético, litúrgico, apostólico, laical, pastoral) que tanto contribuyeron a forjar su personalidad sacerdotal, nos centramos exclusivamente en el movimiento misionero: las “Misiones”, como éste se denominaba y vivía entonces en España, sobre todo tras la implantación de las Obras Misionales Pontificias, que en los tiempos anteriores al Concilio se habían proyectado a todas las facetas de la vida católica española. No desciendo a detallarlas y describirlas, porque pienso que ilustraremos más el tema partiendo del impulso y la obra realizada por una persona clave para la extraordinaria difusión que tuvo el tema misionero en nuestro país.

 


 

      Me refiero a alguien con quien Baltasar Pardal tuvo una enriquecedora relación personal e institucional: Ángel Sagarmínaga Mencieta. Nacido en la localidad vizcaína de Yurre (1890), había cursado la carrera eclesiástica en la universidad jesuítica de Comillas, cuyos títulos propiciaron que fuera catedrático de Teolología en el célebre seminario de Vitoria a partir de 1917. Desde allí potenció la obra misional diocesana, que se distinguió pronto por su organización institucional y pastoral, enviando sus mejores sacerdotes a países de Misión. Lo impulsó especialmente el obispo Zacarías Núñez (1922-27), que culminaría su episcopado como arzobispo de Santiago (1927-33), y del cual llegó a ser Baltasar Pardal el hombre de confianza, a quien nombró moderador diocesano del Catecismo, cargo que ejerció hasta su muerte.

       Ángel Sagarmínaga fue persona clave para la mentalización e institucionalización misionera en España hasta los tiempos conciliares, creando unas infraestructuras que se prolongaron por varias décadas: organización nacional y diocesana, económica y administrativa, campañas, jornadas, publicaciones, congresos… En la onda de ese impulso creció y se proyectó el espíritu misionero de Baltasar Pardal en las décadas de 1940-1960, incluida su labor como subdelegado diocesano desde 1954, hasta su muerte en 1963.     

        Solamente desde ese presupuesto podemos referirnos ahora al Concilio Vaticano II, cuya primera sesión (octubre-diciembre 1962) vivió Baltasar Pardal con interés, aunque murió sin poder seguir sus debates, aprobación de documentos, nuevas ideas y disposiciones. Sin duda muchas de éstas procedían de la época en que él las vivió y propagó, pero otras dieron paso a una Iglesia renovada en que sin duda le hubiera gustado trabajar apostólicamente y seguir impulsando su Obra. Pero no podemos forzar los presupuestos, pues cada persona es hija de su tiempo y sus contextos inmediatos, aunque los carismas siempre se proyectan al futuro.

      Para no multiplicar las referencias, nos centramos en los documentos conciliares, cuyos contenidos hubieran entusiasmado a Baltasar Pardal, dado su talante eclesial y su alta valoración del laicado y las misiones: los decretos sobre el apostolado de los laicos y la actividad misionera de la Iglesia, aprobados ambos en la última sesión conciliar (diciembre de 1965) con el mayor número de votos y cuyos contenidos se reflejan en gran parte de los otros documentos. Sólo como ejemplo de lo que decimos, se ofrecen unos textos suficientemente ilustrativos, que no precisan comentario, pues evidencian el gran cambio experimentado en la concepción ambos temas:

     · Decreto ‘Apostolicam actuositatem’ sobre el apostolado laical
      “La vocación cristiana es, por su propia naturaleza, vocación al apostolado”.

     “Es tanta la conexión y trabazón de todos los miembros en este cuerpo, que el miembro que no contribuye según su propia capacidad al crecimiento del cuerpo, debe ser considerado inútil para la Iglesia y para sí mismo”.

     “El derecho y el deber de los laicos al apostolado derivan de su misma unión con Cristo cabeza. Incorporados por el bautismo al Cuerpo de Cristo y fortalecidos con la fuerza del Espíritu Santo por la confirmación, son destinados al apostolado por el mismo Señor” (AA,3).


    Decreto ‘Ad gentes’ sobre la actividad misionera de la Iglesia:

         “La actividad misionera dimana íntimamente de la naturaleza misma de la Iglesia, cuya fe salvífica propaga, cuya unidad católica perfecciona dilatándola, sobre cuya apostolicidad se sustenta, el sentido eclesial de cuya jerarquía ejerce, cuya santidad testifica, difunde y promueve” (AG, 6).

      “La Iglesia no está verdaderamente fundada, no vive plenamente, no es signo perfecto de Cristo, mientras no exista y trabaje con la jerarquía un laicada propiamente dicho. Porque el Evangelio no puede quedar profundamente grabado en las mentes, la vida y el trabajo de un pueblo sin la presencia de los laicos. Por eso, desde la fundación de una Iglesia, se ha de atender sobre todo a constituir un laicado cristiano maduro” (AG, 21).

       3.    Espíritu y acción misionera de Baltasar Pardal

 Una nota que define eclesialmente a Baltasar Pardal es su vocación de sacerdote diocesano, con su consiguiente trabajo pastoral al servicio de su Iglesia local. Sin duda que en él dejaron huella cada uno de los Papas en cuyo pontificado lo ejerció: la catequesis (Pío X), las misiones (Benedicto XV), el laicado y especialmente la Acción Católica (Pío XI), el mundo mejor, renovado desde sus cimientos (Pío XII), el ecumenismo (Juan XXIII).

        La dimensión que más le atrajo, en principio de su apostolado, fue la catequesis; y la dimensión más exigente de su Grande Obra, tras cuajar en una institución secular (Hijas de la Natividad de María) fue su proyecto eclesial, misionera. Una dualidad tan hondamente unida como las dos caras de una moneda: la Catequesis como cara hacia dentro de la vocación apostólica de todo cristiano; y la Missio ad gentes, como cara hacia fuera de la misión apostólica de toda la Iglesia.

     Baltasar Pardal se situaba, individual e institucionalmente, en toda su actividad manifestando esa cara y cruz de su personalidad sacerdotal: catequeta y misionero.

      Trabajo institucional por la Misión

      Las Obras Misionales Pontificias tuvieron desde el principio en La grande Obra un espacio destacado en su sección pastoral: propagando el espíritu misionero entre las personas de su entorno, secundando entusiásticamente las campañas (Domund, Santa Infancia, etc.). Era esta una de las principales muestras de su mentalidad eclesial y, a través de sus actuaciones, de su proyección católica, universalista, misionera y ecuménica. Las recaudaciones de La Grande Obra en las Campañas misioneras, pese a estar en un barrio marginal, eran modélicas en la ciudad coruñesa.

    Baltasar Pardal Vidal fue designado subdelegado diocesano de Misiones en La Coruña y su entorno (40 parroquias matrices y 13 filiales) en noviembre de 1954, ejerciendo este cargo hasta su muerte en marzo de 1963. Desglosó así la labor diocesana única que desempeñaba D. Manuel García, profesor del Seminario, consiguiendo que se recaudase en ese territorio –en la campañas del Domund- tanto e incluso más que en el resto de la diócesis.

    Organizó allí el centro coordinador de actividades de las Obras Misionales y puso en marcha una serie de actuaciones: grupos seglares de apostolado misionero en catequesis, colegios, parroquias, cursos de formación para miembros de la Cruzada Misional de Estudiantes, encuentros formativos para sacerdotes, religiosos y seglares, etc.


 

       Proyección misionera a través de las Hijas de la Natividad

        Después de expandirse la grande Obra en otros centros académicos fuera de la ciudad coruñesa (Puentedeume, Betanzos, Arzúa) y la labor de las Hijas de la Natividad en otras localidades y diversificando sus acciones apostólicas, el Instituto –dirigido por su fundador todavía- comenzó a partir de 1955 un movimiento de proyección misionera en diversos países latinoamericanos, que sigue hoy en expansión tras superar ya la docena de fundaciones.

      En vida de Baltasar Pardal, el Instituto estableció comunidades en Uruguay (en diversos puntos de Montevideo y en Rivera), así como en Venezuela (también en varios espacios de la capital Caracas, así como en San Félix-Estado Bolívar y Caucagua-Estado Miranda). Tras la muerte del fundador, el movimiento misionero del Instituto continuó adelante, completando algunas de las fundaciones en los dos citados países, y estableciéndose además en Argentina (en Buenos Aires y Margarita Belén-Provincia de El Chaco) y México (San francisco de Campeche-Estado de Campeche). Estos días se está instalando también la primera comunidad en Perú.

          Además de la presencia del Instituto de las Hijas de la Natividad en nuevos países y lugares, igual que en España, su actuación se ha diversificado pastoralmente en obras parroquiales, catequéticas, escolares, de proyección social, apostolado de la muer, sectores marginados, etc., además de haber puesto en marcha un centro vocacional para extender su propio carisma.

      4.    Un carisma como el de Baltasar Pardal multiplica la acción social

“      Los carismas, tantos los extraordinarios como los ordinarios y comunes, hay que recibirlos con agradecimiento y alegría, pues son muy útiles y apropiados a las necesidades de la Iglesia. Los dones extraordinarios, sin embargo, no hay que pedirlos temerariamente ni hay que esperar imprudentemente de ellos los frutos de los trabajos apostólicos. El juicio acerca de la autenticidad y la regulación de su ejercicio pertenece a los que dirigen la Iglesia. A ellos compete sobre todo no apagar el Espíritu, sino examinarlo todo y quedarse con lo bueno” (1 TES 5, 12-21), (Constitución sobre la Iglesia, 12).

      El carisma de Baltasar pardal, reconocido como tal por la Iglesia, especialmente en la aprobación del Instituto Secular Hijas de la Natividad de María, tanto a nivel diocesano (1951) como universal (1977), ha sido también revalidado, en cierto modo, por su declaración como Venerable en el proceso de canonización (2012), reconociendo en la suya una vida apostólica adornada de virtudes heroicas. Todo ello parece señalarlo como un camino aconsejable de seguimiento evangélico en orden a la santificación personal, que aconseja la expansión de ese carisma a nivel eclesial, en la doble dimensión ya comentada: Apostolado seglar-Catequesis y Actividad misionera.

      Las personalidades eclesiales de la talla eclesial de Baltasar Pardal pueden parecer que presentan al mismo tiempo diversas facetas en cada una de sus características: católicos, ecuménicos, misioneros; catequistas, pedagogos, educadores, teólogos; de la acción catequética; sacerdotes diocesanos y fundadores. Es su manera de expresar su FE en la Iglesia, que es una, santa y católica, precisamente por ser apostólica, en acertada expresión del P. Congar.


CELEBRA CON NOSOTROS EL MES DE DON BALTASAR - MARZO DE 2014

Domingo 9: Eucaristía Solemne a las 12 de la mañana, en el Salón-Capilla de La Grande Obra de Atoch

Jornadas sobre la vida y obra del Venerable Baltasar dentro de la “Cátedra Baltasar Pardal”, en los días y lugares que se indican a continuación:

- Día 6: en A CORUÑA. En el Salón de Actos de La Grande Obra de Atocha 

- Día 20: en SANTIAGO. En el Salón de Actos del Instituto Teológico Compostelano.

Horario, los 2 días:  a las 8 de la Tarde con Entrada Libre. 

Ponente: D. Carlos García Cortés – Profesor emérito del ITC/ Dr. en Teología.

Tema de la Ponencia: “Espíritu misionero de Don Baltasar”.

Os esperamos a todos los que podáis asistir y los que os unáis en espíritu, para que, todos juntos, honremos al Venerable Baltasar Pardal Vidal: nuestro querido Padre, y demos Gloria a Dios por su vida.

CATEL-JORNADAS_PADRE-2014-B

 


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