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Clausura del Centenario Sacerdotal de Don Baltasar

El domingo 18 de diciembre, poníamos el broche de oro a este Año en que La Grande Obra de Atocha y el Instituto Secular “Hijas de la Natividad de María” celebramos el CENTENARIO SACERDOTAL de nuestro Fundador, el Siervo de Dios BALTASAR PARDAL VIDAL 

A las 10 de la mañana, el sonido de las bombas de palenque y el Pasacalles de la Agrupación “Cántigas da Terra” anunciaban por todo el Barrio Coruñés el gran acontecimiento.

A las 11,50 h. se procedía a descubrir una Placa Conmemorativa en la Portada Principal de La Grande Obra de Atocha.

Después de unas palabras de Gratitud de la Directora General del Instituto: María Pulleiro Oro, el Sr. Arzobispo procedió a descubrirla.

Acto seguido, comenzó la Solemne Eucaristía de Acción de Gracias presidida por nuestro Arzobispo D. Julián a quien acompañaban Mons. José Diéguez, Obispo Emérito de Tuy-Vigo, el Vicario de A Coruña y 14 Sacerdotes más. Estuvo solemnizada por la Coral de La Grande Obra de Atocha y animada por las palabras de felicitación y de esperanza del Sr. Arzobispo en su Homilía, y con ella se daba por Clausurado el Centenario en su parte Espiritual.

Pero aún nos esperaba la parte Festiva y Folklórica: en el Teatro del Colegio, la BANDA DE LA FUERZA LOGÍSTICA OPERATIVA DEL EJÉRCITO nos brindó un magistral Concierto. Y, poco después, el Grupo de “Cántigas da Terra”, amenizó con sus hermosos Bailes y Cantos un Vino Español en el Patio de S. Juan.

Damos gracias al Señor por la Vida de su Sacerdote BALTASAR y rogamos nos conceda el Milagro necesario para su Beatificación. Agradecemos a cuantos nos han acompañado durante todo este Año.

Pastora Vega Delgado (Vice-Postuladora de la Causa de Canonización)

(ver Galería de imágenes)

HOMILÍA DEL SR. ARZOBISPO, D. JULIÁN BARRIO BARRIO EN LA EUCARISTÍA DE CLAUSURA

Hoy es un día de súplica y, sobre todo, de acción de gracias. Un día de dones y de compromiso. Un día de felicitación, de manera especial, a vosotras, Hijas de la Natividad de María. Un día en que cantamos lasorientados con la luz de su palabra. En la primera lectura seproclama que es Dios quien ha comenzado a construir sucasa y la llevará a término en Cristo. Dios no habita en lasoledad de los palacios, sino en la compañía de los hombresque creen y aman: éstos son sus templos y nunca conoceránla ruina. La casa de David “se consolidará y durará porsiempre” en Jesucristo. El templo que Dios se construye nose concluirá hasta que todas las naciones hayan sido atraídas a la obediencia de la fe, “haga de los enemigos deCristo estrado de sus pies”, y Cristo “devuelva a Dios Padresu reino, una vez aniquilado todo principado, poder yfuerza” (1Co 15,24).

La Virgen desposada con un varón de la casa de David es elegida para ser un templo sin igual. En su Inmaculada Concepción, Dios ha comenzado ya a actuar en ese templo: sólo porque la hace capaz de responderle conun sí incondicional, puede establecer su morada en ella ygarantizarle como a David, que esta casa se consolidará.